
Una guardia en el Belén Memorial Jospital (HBT) es una "tradición" ... Antes de llegar -cuando bajas la rampita- cruzas los dedos para no encontrar "horrible" tu turno emergenciológico. Y cuando llegas -casi siempre- te das cuenta que eso de cruzar los dedos no sirve de nada, porque de inmediato se siente (y se huele) el calor humano, se oyen (y desesperan) las peticiones de los familiares para atender a SUS pacientes (indiferentes ante la evidencia de la existencia de "n" pacientes más en el pequeño consultorio), te frustas ante la llegada de aquel paciente exigente y madrugador que acude al BMJ porque ya no puede más con su dolor que inicio dos días atrás, te desgastas explicándoles a los equivocados y demandantes pacientes que lo que presentan NO es una emergencia y que debe acudir por consulta externa, te desanimas por las numerosas notas de ingreso que aún estan pendientes y que por cuestión de "choclerío" no se hicieron en el turno anterior, sonries brevemente cuando le aciertas al diagnóstico o lees un imagen correctamente y luego la emoción se termina cuando le dices el diagnóstico al paciente o al familiar. ... Pero sobre todo la experiencia de ser el nuevo interno frente a llegada de la verdadera emergencia es desbordantemente desesperante para los residentes (y algunos asistentes) que esperan una respuesta que no llega y si llega (previa indicación) es incompleta. Damn! Si lo recuerdo muy bien. ... Ya luego aprendemos (y algunos desaprendemos) y todo mejora hasta que somos capaces de atender solos a los madrugadores pacientes (aveces interrumpiendo sueños no reparadores). ... Por eso (entre otras cosas - cenas, no cenas), glorias al BJM (internos y residentes ... algunos asistentes y algunos más) .
Hoy la realidad es otra. Soy médico! oHH. He de reconocer que siempre es agradable que los pacientes depositen su confianza en nosotros y nos cuenten sus problemas médicos y aveces no médicos. Claro que somos concientes que así como depositan esa confianza, luego tamién te pueden acribillar sin ton ni son y aparecer en uno de esos mal llamados periódicos con contenido amarillista. Se siente bien ayudarlos y verlos mejorar en su enfermedad a pesar de todas nuestras carencias, al fin y al cabo esa es la idea. He de reconocer tamién que cada vez que en mi escritorio coloco el formato de referencia tiemblo de miedo por la posibilidad de recibir una contrareferencia que indique: paciente sano. Bueh más vale pecar por exceso (motivada por mis carencias) que por defecto. Hasta hoy, a tres meses de ser médico serums, impresiona que nos va bien, digo impresiona porque una nunca sabe y no menciono la palabra aparentemente porque es muy ambigua. Como dije en tiempos antiguos, lo importante son los pacientes, el huano peruano de calidá y el entendimiento pueril, se exporta. Dios mediante, espero mis días de lectura, no desmejoren el montón de mis carencias, sino todo lo contrario, para bien de mis pacientes y para satisfacción mía.
... Sin duda los tiempos cambian. Asumimos nuevas responsabilidades y aceptamos la transición
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