Así de fácil (como un copiar y pegar), así de simple (como un plagio) y así de complejo (como una obra preexistente), son estas palabras que se leen en los párrafos siguientes.
Es la primera vez que plasmaré letras que apesar de ser ajenas a mi, son para mi. Así que previo permiso y consentimiento de causa, quedan grabadas tus letras "por cinco minutos".
Es la primera vez que plasmaré letras que apesar de ser ajenas a mi, son para mi. Así que previo permiso y consentimiento de causa, quedan grabadas tus letras "por cinco minutos".
Gracias (mi amor) por tu dedicación.
Gracias (sweet vampire) por entregarme tu corazón.
Gracias (mi niño bello) por recibir todo mi amor.
POR CINCO MINUTOS
En el cumpleaños número 30 del hacedor musicológico (artesano de canciones), escuché por primera vez a un músico de jazz cubano llamado Cesar López. Dentro del repertorio de la banda tocaron un tema de los legendarios Bee Gees, de pronto te recordé. En medio de las risas y el olor característico (y algo atípico), mezcladas con el humo de mi cigarrillo colgado de mi boca y bebiendo una “taza” de whisky barato (“Juan el lateador” como diría el “left bassman” - a manera de mofa a Johnny Walker), apareciste en mis pensamientos; supongo que en la realidad a esa hora dormías, pero en mi “realidad” te vi muy cerca a mí.
Me acordé del brillo en tus ojos cuando hablas de mi. Disfruté de ese brillo en aquella tarde cuando te escuchaba decirme que me amas. Me acordé de aquellos ojos grandes color marrón. Me sentí feliz al recordar esa emoción por mis pequeñas e insospechadas acciones, y que te hagan feliz y te hagan reír como una niña. Me emocioné y nadie se dio cuenta.
Tuve miedo a nuestra entrega total. Tuve miedo de este amor que crece con los días, de este amor que crece con tu voz, con tu risa, con tus errores y con tus aciertos. Me pregunte si también tenía el poder de hacer que cada día te enamores más de mí… (Y a lo cerca se oye decir: ¡SI!).
Tuve miedo al abandono, tuve miedo de terminar como en los viejos tiempos: dentro de ese grupo de “solitarios” que hoy me rodeaban, solo y en busca de la compañía temporal, de las relaciones rápidas y gratuitas. Me acordé de los tiempos de alcohol y risas eternas y de lo vacio que me sentía al terminar el show… Tuve miedo de quedarme solo al final de este viaje llamado vida.
Hoy soy feliz. Pero fue un instante muy breve la duración de mi miedo: De cometer errores contigo, de perderte, de perder lo más lindo que me paso en la vida hasta hoy. No quiero perderte mi muñeca que regala besos y te necesito tanto cada día y soy tan feliz cuando estás contenta. Te recordé recibiéndome en tu casa mientras saltabas como una conejita… Reí.
Me puse celoso de aquel pasado tuyo, me puse celoso de verte tan bella y que todo ese pasado haya estado a tu lado. Te imagine bella en medio de ese pequeño instante de jolgorio total que me rodeaba, en esas cuatro paredes, entre mi segundo trago y el eterno olor atípico.
Todo transcurrió en cinco minutos. Me alegre que estuvieras hoy conmigo, con ese cuerpo, con esos ojos, con esa sonrisa, con esas manos que toque una noche en un lugar que no conocías, de esos pequeños dedos que me dejaste tocar en medio de tu tristeza pasada, de aquella cintura que abrace en la cocina de tu casa el día que fuiste madrina por primera vez. Me acorde de aquella primera vez que me mostré “fresco” para conocer a tus padres, para cantar en tu casa, para enojarme contigo y para besarte después. Aquel primer beso deshinbido por ambas partes, donde no importaron las heridas de nuestros corazones de aquellos tiempos. (Y a lo cerca se oye: Ricote y deseado).
Me acorde del último beso en la puerta de tu casa y tras la reja, de aquel último “te amo” a través de un celular, de lo nuevo que habíamos descubierto esa misma noche en el patio de tu casa.
Pensé en ti, solo en ti.
...
1 comentario:
Wuau, que sorpresa, Todo el amor para tí, siempre
Publicar un comentario