sábado, julio 30, 2011

Me ha dolido siempre.

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Esta es la historia que a partir de ahora queda plasmada para su liberación.


"No sabía que más hacer. No sabía que más pensar. Estaba y no estaba. Era o no era mi verdadero apellido". Esos pensamientos solían bordear la desesperación de aquella pequeña niña cuando yacía en el suelo gris de una habitación fría.

Inconsolable son sus días grises. Interminables son sus escritos en ese cuaderno verde con una llave olvidada en el recuerdo. Fatigantes sus despertares, extenuantes sus sueños. Ella lo dudaba, pero vivía su sufrimiento en soledad.

Ser un pequeño pedacito que habite en el cielo, era su más grande sueño.

La voz poco suave de su madre recordándole todo lo que a su pequeña y monótona edad debía de hacer, le ponía fin a ese su más grande sueño. Ella se despierta, vuelve utilizable la vajilla usada, prepara un biberón de leche mientras se pregunta si de verdad eso es algo que las niñas de su edad debían realizar, despierta a su hermana 6 años menor y la contempla mientras ella se toma la leche que le preparó. Regresa a su cocina para continuar con sus deberes impuestos: escoge esas tres tazas de arroz llenas de semillas y puntos negros y, finalmente, se prepara su taza de leche sin azúcar ni chocolate. Ya cuando termina, el tiempo no le da tregua y le juega burlas y desprecios diariamente, pues su demora le significa el despertar de su hermano y con ello la pérdida de su distracción favorita en la llamada caja boba y su control.

Sus reclamos son inútiles y la voz poco suave de su madre no hace más que decirle que necesita más de su ayuda en la cocina. Ella no lo entiende, se muestra fuerte pero obediente y al terminar, nuevamente yace en el suelo gris de esa habitación fría.



Una vez en aquella habitación gris, ella pensó que había venido al mundo para eso. Ella pensó que quizás la desigualdad de sus deberes tenía una razón. Ella no lo sabía, ella no lo entendía. Durante sus horas de recreo paseaba sola por su colegio tratándo de entender la razón de su existencia. Se decía: "Quizás nací para que mi mamá pueda disfrutar sus mañanas en el gimnasio, o quizás me adoptaron y esa es la función de una niña adoptada, o quizás simplemente porque soy mujer mi vida es así, quizás cuando mi hermana 6 años menor crezca y tenga mi edad hará lo mismo que yo y me ayudará, o quizás simplemente no me quieren".

"Me ha dolido siempre cada palabra, cada golpe, cada trapeada de piso con mis cabellos, cada insulto, cada vez ... sí cada vez".

... El tiempo ha transcurrido. Los padres son los mismos y su hermana diferente a ella. Y ella, ella aún sueña con ser un pequeño pedacito que habite en el cielo, mientras yace en el suelo gris de su habitación fría donde desempañó su mirada tantas veces.





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jueves, julio 21, 2011

IV.

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I
Estoy contenta, si que lo estoy.
Es un sentimiento bello, saboreable e interminable.
Es un sentimiento sorprendente, reservado, evocable y genuino.
Sentirse amada, saberse amada, vivir amada
es divino, algo extinto, irrechazable, real, visible y precioso.

Me gusta el contenido,
me gusta su temática y
me gusta su imprecisión.

II
Con la emoción de respirar el día, me despierto.
Me despierto y ese sentimiento dibuja centellas en mi memoria.
Y mis memorias con sus brazos entrelazando mi vientre
sostienen la esperanza reveladora de ese primer lugar planeado.

Es mejor no cargar con las centellas y sus abrazos.
Hay que aceptar y no rechazar la pregunta.
Hay que decir y no ocultar las memorias.
Empezar con otro par de zapatos.
Recordar y resguardar el sueño azul de su efímera presencia.

III
Amor.
Hablan de ti, escriben de ti, susurran de ti y te analizan a ti.
Poesía, narrativa, incertidumbre, pesares y esperanza, inspiradas por ti.
Amor.
Te abrace entre tus lienzos azules de calma y susto.
Te sostuve entre el sueño azul que disfrute tres veces.
Amor.
Estas aquí, en mi.

IV
Sueño azul.
Sonriéndote, esperándote, apartándote, llorándote.






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lunes, julio 11, 2011

Mundo raro.

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Es extraña esa premisa del no saber que hacer. Es extraña la realidad ajena a tu idealidad (brutalidad). Dudas, piensas, sonríes, lloras, te estremeces, y finalmente es más extraña esa compañía del sin saber, del sin actuar, del insomnio y de todo lo demás.


Es un mundo raro el de ayer (y ya es de ayer, felizmente). No obstante, por más roble que una se haga, siempre hay algo que repite el viejo proceso. Mas yo, milagro inesperado (suplicado), me "aio" acorazada, impermeable, ausente y ajena a ese mundo raro y sus sospechas (que me pone enferma, antes de tiempo).

... Continuar (y hay miles de formas de decir lo mismo). ... Aunque ese "desde entonces" que está dentro de mi, es un desconocido al que no temo, no me gusta, pero no le temo. Aunque percibo unos toques de rayadura a los bordes del pánico, que impide (casi nunca) el raciocinio.


Leeré el periódico de atrás adelante hasta la mitad, lo anuncio.





Esto es un susurro entonado para un desierto habitado.
Sólo eso. Y algo más (vacío).