lunes, junio 13, 2011

A un mes de los 25

.



Quiero gritarle a ese mediosentir, quiero enterrar las incertidubres de aquellos días azules, quiero vomitarle a tus malolientes razones y quiero hundirme en mi fracaso sin razones. 
Respiro aún y no se por que, hoy abrí los ojos, le pedi que no me lo concediera y, se negó más que ayer.
El hoyo de mis pies me invitan al ahogo, al desenfreno, a la nausea, a la vergüenza y a la putrefacción. El hoyo de mi mente me convence en llorar. El hoyo de mi angustia me arrastra a no respirar. 
No, no lo seré nunca y siempre. Convencional o no, rítmico o no, nunca lo fui y nunca lo seré.  
Respiro aún y no se por que, le pedi que no me lo concediera y me abrió los ojos hoy.
Tú no sabes del fracaso en carbón, de las raíces desempolvadas en ser feliz, del hacer por ser y del ser por hacer. Tú no sabes del llanto de esos desencuentros y de las vísperas de lo que nunca serás.
Soy inercia e inerte ser. Expreso inequidades en plena lamentación, susurro lágrimas en el menos esperable amanecer, entremezclo palabras en los vientos tardíos, desespero sonrisas cambiadas por grisocidad, me niego a decirle si a esta realidad y, finalmente aún respiro y no se bien por que. Ayer te supliqué que no me lo concedieras y aún así, no te importó.





 
Esta soy yo, hablando de mi .... Un poco, nada.



...

1 comentario:

Guillermo Inostroza dijo...

Paciencia, Dios ajusta pero no aprieta (tu me enseñaste eso)