Aquí va una reflexión de algo que se viene cocinando en los endentros de mis neuronitas desde hace muuucho tiempo (y hasta creo que ya huele a chamuscado):
Así como de repente conoces a un alguien que pinta tus días de tonos bonitos. Bien, esos días pasan, te ilusionas, crees que ese alguien te corresponde y luego ... ves esas fotos del Templo de Zeus y redescubres que tarde o temprano no va a estar más a tu lado porque nunca estuvo, rereredescubres que nunca le importaste y sólo te conformaste con intolerables migajillas; pero tamién y gracias a Dios, redescubres quien eres y porque respiras. Respiras, vuelves a respirar y respiras una vez más. Luego de desempañar tu mirada, te das cuenta que empezar de cero sería mucho más fácil que tratar de arreglar los escombros que se te avecinan, y aún así no tienes ni idea de cómo le harás para dejar de desempañar tu mirada. Es triste aceptarlo (muy muy muy muy triste): entre más te empeñas a querer a ese alguien, se va levantando ante "tus narices" una gigantezca pared de piedra impenetrable que sólo te hace daño.
So you have to move on. Once again.
Is there somewhere I can stay, for once?.
... Suspiro.
Un suspiro es el aire que te sobra para la persona que te falta. Esa persona, "como tú (cual sea tu nombre)", que se encuentra por allí y aún algo lejos porque quizás estás perdido en la niebla. Sé que existes porque el listón rojo que sale de mi pecho de vez en cuando se tensa, se jalonea y se mueve indicándome que del otro lado, estás tú.
...
No hay comentarios:
Publicar un comentario